En un clima de profunda fe y recogimiento, la Catedral de Huari acogió la tradicional Misa de Nochebuena, también conocida como Misa de Gallo, celebración central que anuncia el nacimiento del Niño Jesús. La Santa Eucaristía fue presidida por Giorgio Barbetta, Administrador Apostólico de la Diócesis de Huari, y concelebrada junto al párroco de Huari, Jeremías Rodríguez, congregando a numerosos fieles que se dieron cita para vivir con esperanza y devoción la Noche Santa.
Durante su homilía, monseñor Giorgio invitó a contemplar el nacimiento de Jesús como un mensaje de luz y esperanza para la humanidad. Recordó que Cristo es la luz que vence a las tinieblas y orienta el camino de regreso a casa, subrayando que, aun en medio de las dificultades y sombras de la vida, el Niño Dios nos señala un sendero de paz, confianza y amor verdadero.
La celebración contó con un marco especialmente significativo gracias a la participación de las comparsas navideñas Los Angelitos y Los Pastorcillos, cuyos cantos, gestos y símbolos llenaron la liturgia de ternura, tradición y profundo sentido espiritual, expresando la fe viva del pueblo huarino.
Uno de los momentos más emotivos de la noche se vivió cuando la imagen del Niño Jesús fue trasladada solemnemente y entregada al obispo por la capitana de Los Angelitos. Luego, cada integrante de ambas comparsas se acercó con devoción para ofrecer un beso al Niño, gesto sencillo pero cargado de fe, cariño y adoración.
Al finalizar la Santa Misa, la imagen del Niño Jesús fue colocada en el pesebre de la Catedral, signo visible de la presencia de Dios que habita y camina con su pueblo. La celebración concluyó con la adoración de Los Angelitos y Los Pastorcillos, sellando una Nochebuena marcada por la oración, la esperanza y la alegría del nacimiento de Cristo, que renueva los corazones y fortalece la vida de fe de la comunidad diocesana.










